
26.10.2026

Luiz Inácio Lula da Silva ganó el balotaje del domingo 25 de octubre y los mercados lo sintieron desde la apertura del lunes. Los inversores habían apostado a un triunfo de Flávio Bolsonaro, así que la sorpresa los obligó a deshacer posiciones de golpe. Con el 93,03% de los votos escrutados, Lula ganó las elecciones con el 51,68% contra 48,32%, según Bloomberg Línea.
Lula fue reelecto por cuarta vez y el resultado revirtió la tendencia de la primera vuelta. Después de esa instancia, el mercado había descontado un giro más favorable a las empresas y mayor disciplina fiscal. El 5 de octubre, el Ibovespa subió 7,7% en una sola rueda y el real se apreció más de 4% frente al dólar. Según El País, Bolsonaro no reconoció el triunfo y pidió la anulación de las elecciones, otro factor de incertidumbre para los inversores.
La caída fue histórica. El Ibovespa se desplomó más de 10% al arrancar y activó el circuit breaker, el mecanismo que frena las operaciones durante 30 minutos. Según La Nación, fue la primera vez que se usaba desde marzo de 2020. El País informó que la caída llegó a 17% en un momento de la apertura, por encima del 14,7% de la pandemia. Los bancos BTG Pactual, Bradesco y Banco do Brasil perdieron entre 21% y 30%.
El real perdió cerca de 10% frente al dólar y cotizó alrededor de 5,4 reales, en lo que sería su mayor caída diaria desde 1999. Los bonos también se resintieron: el rendimiento del bono a 10 años en dólares subió a cerca de 6,45% y el de moneda local llegó a 15,5%, según el New York Times. El Tesoro brasileño canceló las licitaciones previstas para el 27 y el 29 de octubre.

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Las acciones de Mercado Libre llegaron a caer 12,4% en Wall Street, según La Nación. La razón es el peso de Brasil en su negocio: en 2025 generó US$15.201 millones, el 52,6% de la facturación total de US$28.893 millones. México representó 22,4% y Argentina 20,6%.
Hay dos frentes de riesgo. Uno es el cambiario: la empresa cobra en reales y reporta en dólares, así que un real más débil achica sus ingresos medidos en dólares aunque las ventas se mantengan. El otro es el consumo: tasas altas por más tiempo encarecen las compras en cuotas y el crédito de Mercado Pago.
El golpe se sintió en todo lo que tiene exposición al país. El ETF EWZ, que replica acciones brasileñas, llegó a perder cerca de 27% en la preapertura. XP, que cotiza en el Nasdaq, se hundió 48%. Entre las europeas, Telefónica cayó 6,4% y Santander 3%.
El contagio a Estados Unidos fue limitado: los índices apuntaban a ligeras ganancias y el rendimiento del Tesoro a 10 años bajó un poco.

Hubo repercusión financiera: según el New York Times, el rendimiento a 10 años en dólares de la deuda argentina subió 0,2 puntos porcentuales. A eso se suma el factor comercial, porque Brasil es uno de los principales socios de la Argentina y la evolución del real afecta la competitividad entre ambos países.
Pasado el impacto inicial, los analistas apuntan a tres cosas: cómo juegue Bolsonaro ante el resultado, si Lula logra construir mayorías en un Congreso de mayoría centroderecha y qué señales manda en lo fiscal. La primera prueba será el equipo económico, incluido el rol que tenga el vicepresidente Geraldo Alckmin. El punto sensible es la deuda, que supera el 80% del PIB. Si el gobierno muestra un plan creíble de consolidación fiscal, según Julius Baer y Aberdeen, los bonos y el real podrían recuperarse.