Deuda corporativa récord en EE.UU.: qué significa para tu cartera de renta fija

Franco Litterio

26.8.2026

Durante quince años, las grandes tecnológicas fueron lo contrario de un deudor: juntaban efectivo, no lo pedían prestado, y lo que les sobraba se lo devolvían a los accionistas en recompras de acciones y dividendos.

Entre enero y julio, la emisión de deuda corporativa de alta calidad en Estados Unidos llegó a US$1,36 billones: un 27% más que en el mismo período del año pasado. Contando también la deuda de menor calidad, el total emitido supera los US$1,68 billones, y el año va camino a romper el récord de 2020. Los que están emitiendo son, sobre todo, los que construyen centros de datos: las nubes, las energéticas que las alimentan y los fabricantes de chips.

Las grandes tecnológicas dejaron de ser las empresas con efectivo de sobra para convertirse en algunas de las mayores tomadoras de deuda del mercado. Entre enero y julio emitieron bonos por US$1,36 billones, es decir, tomaron dinero prestado para financiar centros de datos, y lo hicieron a tasas tan competitivas que pasaron a robarle compradores al propio Tesoro norteamericano. Te contamos qué es el "crowding out", por qué las tasas largas están subiendo por esta razón puntual, y qué implica para tu cartera.

Bonos corporativos vs. Tesoro: la competencia de tasas en EE.UU.

Un inversor de renta fija no compra "bonos del Tesoro" por patriotismo: compra el mejor rendimiento disponible por el riesgo que está dispuesto a tomar. Cuando le aparece enfrente un bono a diez años de una tecnológica gigante, con flujos de caja enormes y negocio global, la balanza se inclina hacia la deuda corporativa.

Según calificadoras como S&P y Moody’s, hay empresas que hoy tienen mejor calificación crediticia que el propio gobierno de Estados Unidos.

Las calificadoras de riesgo existen para eso: evalúan la salud financiera de un emisor, sea un gobierno o una empresa, y le asignan una nota que resume qué tan probable es que pague su deuda en tiempo y forma.  La nota más alta es AAA y cada vez menos emisores la sostienen.

Microsoft y Johnson & Johnson están calificadas como AAA en ambas calificadoras. Dos empresas privadas con mejor nota crediticia que el propio Tesoro norteamericano; en la escala de Moody's se les suma Apple.

Contenido educativo e informativo. No constituye asesoramiento financiero personalizado ni recomendación individual de inversión. Toda inversión conlleva riesgos y los rendimientos pasados no garantizan resultados futuros. La decisión final siempre es tuya y de tu asesor.

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A dónde van los dólares: bonos corporativos vs. Tesoro americano

Cada dólar que entra a un bono corporativo es un dólar que no entra a un bono del Tesoro. Y cuando la oferta de bonos corporativos se agranda, 27% en un año, eso le agrega presión al Tesoro para ofrecer mejores rendimientos.

La oferta de bonos corporativos se agrandó, pero las tasas se mantuvieron prácticamente estables. El que sí se movió fue el Tesoro, que tuvo que pagar más para competir con las empresas.

Según algunas casas de análisis, las mediciones de flujos apuntarían a que los inversores privados del exterior habrían comprado más deuda corporativa estadounidense que bonos del Tesoro en los últimos doce meses.

Hay un nombre técnico para esto: “crowding out” o desplazamiento. Históricamente se usaba al revés, un Estado que le saca el financiamiento al sector privado. Ahora está pasando en la dirección contraria.

Nuestra lectura

Si una parte de la suba de la tasa larga viene de que los bonos corporativos están compitiendo con el Tesoro, esta parte no se arregla con un discurso ni con una recompra de bonos. Se arregla cuando la ola de emisión corporativa afloje, y no hay señales de que vaya a aflojar este año.

Para tu cartera, una interpretación. Los bonos largos del Tesoro dejaron de ser la posición conservadora por default. Durante cuarenta años lo fue, porque las tasas venían bajando; hoy la duración larga es una apuesta direccional a que la tasa baja, y hay que tomarla a propósito o no tomarla. El plazo corto rinde menos, pero tiene menos riesgo adentro, que es exactamente lo que necesitamos para una cartera defensiva.

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