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21.8.2026

Durante décadas, el mercado de bonos del Tesoro estadounidense tuvo un comprador ideal: gobiernos extranjeros. Bancos centrales, ministerios de finanzas y fondos soberanos que no compraban bonos para ganar plata, sino para acumular reservas. Usaban ese mercado como una cuenta bancaria, donde lo que importaba era la seguridad y la facilidad de entrar y salir, la tasa era secundaria.
En la jerga se los conocía como compradores insensibles al precio, pero ese comprador prácticamente desapareció.
Detalle de lectura: el monto que tienen los gobiernos extranjeros no se alteró, no hubo una venta masiva. Lo que pasó es que la deuda total del gobierno de EE.UU. aumentó y por eso la participación extranjera se desplomó de 40% a 12%.
El retroceso relativo tiene además tres capítulos identificables: empezó a tomar velocidad en 2016, cuando China comenzó a liquidar tenencias para defender su moneda; se aceleró durante la pandemia, cuando muchos gobiernos cambiaron bonos por efectivo para pagar la emergencia; y sumó un impulso adicional después de 2022, cuando el congelamiento de activos rusos hizo que varios países repensaran la idea de guardar su riqueza nacional en activos de una sola jurisdicción.
Esto no es solo un cambio estructural lento: la semana pasada el Tesoro salió a recomprar su propia deuda para sostener la demanda de esos mismos bonos largos.
Contenido educativo e informativo. No constituye asesoramiento financiero personalizado ni recomendación individual de inversión. Toda inversión conlleva riesgos y los rendimientos pasados no garantizan resultados futuros. La decisión final siempre es tuya y de tu asesor.
El resultado es que una porción mucho mayor del mercado quedó en manos de operadores e inversores institucionales que no se parecen en nada a un administrador de reservas. Estos sí miran la tasa, comparan contra alternativas y se retiran cuando la tasa no les cierra. Ahora el mercado de bonos se comporta distinto.
Cuando el comprador estructural de un activo se retira y lo reemplazan operadores que sí miran el precio, ese activo empieza a tener precio de verdad. La consecuencia tangible para tu cartera es que el bono del Tesoro estadounidense dejó de ser el lugar por defecto para poner a rendir los USD y pasó a ser una posición que hay que justificar como cualquier otra. Tener bonos largos porque "son lo seguro" dejó de ser un argumento válido para quedarse en esta posición.