
11.9.2026

El cobre es la materia prima que cablea la IA. Su demanda se disparó en los últimos años y su precio llegó a tocar máximos históricos. Los aranceles de Trump también impulsaron la suba: el cobre ganó un 21% en lo que va del año y un 47% interanual.
Los precios del cobre alcanzaron nuevos máximos el martes. Los factores que explican la suba fueron la especulación por una escasez de suministro a corto plazo y la amenaza de los aranceles de Trump.
El precio del cobre subió aproximadamente un 21% en lo que va del año, y el ETF de mineras de cobre (COPX) también repuntó un 32% durante el mismo período, según datos de AlphaSpace de Yahoo Finance.
La demanda de cobre impulsada por el desarrollo de la inteligencia artificial redujo la oferta de materia prima disponible. Pero la gota que rebalsó el vaso fue el aumento de la demanda en Estados Unidos: ante la amenaza de aranceles al cobre, las empresas estadounidenses salieron a comprar en masa para anticiparse a la medida.
El cobre es lo que sostiene los centros de datos que hacen funcionar a la IA. Un solo centro de datos hyperscale puede requerir miles de toneladas de cobre en cableado eléctrico, barras colectoras (busbars) y sistemas de refrigeración líquida.
Estados Unidos estuvo acaparando gran parte del suministro físico de cobre para stockearse antes de la potencial suba de aranceles, en momentos en que la demanda de los centros de datos de IA ya venía tensionando el mercado.
Esto desató una guerra de precios: China se vio obligada a pagar precios más altos para competir por el suministro mundial restante.
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En Estados Unidos ya existe un arancel del 50% sobre los productos semielaborados de cobre, como cables y tuberías. El cobre refinado, el metal en bruto que se comercializa en las bolsas, está exento de aranceles, pero no se sabe por cuánto tiempo.
El gobierno de Trump anunció el año pasado que está considerando imponer un arancel del 15% al cobre a partir del próximo año, que subiría al 30% en 2028.
Esto desencadenó una carrera por importar cobre refinado a Estados Unidos ante la posibilidad de nuevos aranceles. A medida que aumentan las reservas en el país, crece la competencia por los suministros fuera de Estados Unidos, lo que eleva los precios.
El precio del cobre no solo afecta a los costos de construcción de los centros de datos. También es un insumo clave para gran parte de la actividad industrial, y una suba puede filtrarse a los costos de maquinaria, equipos eléctricos y automóviles.
En Estados Unidos, la preocupación por el precio del cobre se explica también porque podría elevar la inflación general.
Los analistas de JPMorgan creen que al cobre todavía le queda recorrido para lo que resta del año. En una nota reciente, proyectaron que el metal podría llegar a los 14.800 dólares por tonelada métrica en el cuarto trimestre, con riesgo de que el precio se sobrecaliente a medida que China entra en su temporada de mayor demanda. "Creemos que el cobre aún tiene potencial para subir durante el resto del año", escribieron.
A más largo plazo, la demanda de cobre también viene con viento a favor: S&P Global proyecta que va a crecer un 50% respecto de los niveles actuales de acá a 2040, de la mano de la expansión de las redes eléctricas y el crecimiento de los centros de datos de IA.