
15.10.2026

Meta lanzó este lunes Muse Wonder, su nuevo modelo de inteligencia artificial, y Mark Zuckerberg salió a decir que la compañía alcanzó a OpenAI y Anthropic en la frontera de la tecnología. Lo dijo en una entrevista con el Financial Times, donde además confirmó que va a seguir gastando miles de millones y que no comparte los pedidos de frenar el desarrollo de la IA.

Es una familia de modelos pensada para que la IA funcione como agente: que entienda un contrato de alquiler, interprete información financiera o de salud, o programe código complejo. Hay dos versiones. Muse Wonder es la más liviana, para el uso diario. Muse Wonder Full es la más potente y queda reservada a los suscriptores de Muse Code.
Las dos traen funciones que Meta presenta como diferenciales. Active Memory retiene datos relevantes del usuario entre conversaciones y los recupera cuando sirven. Active Focus mantiene al agente trabajando en un objetivo largo, prueba alternativas cuando se traba y pide confirmación antes de tomar decisiones importantes.
Según la documentación técnica, el modelo admite texto, imágenes, audio y video, con una ventana de contexto de un millón de tokens. Meta también reconoce fallas en orientación espacial y aclara que no está pensado para menores de 18 años. La idea es integrarlo en Muse, su asistente personal.
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Muse Wonder es un modelo cerrado: usuarios y empresas tienen que pagar para usarlo. Los niveles van desde 0,20 dólares por millón de tokens en el uso básico hasta 200 dólares por mes por Wonder Full. Según Decrypt, la API cuesta 4 dólares por millón de tokens de entrada y 20 de salida, el mismo valor que cobra Anthropic por Opus 5.5 y bastante menos que los 10 y 50 dólares de GPT-6 Astra.
Es un giro para Meta, que había priorizado los modelos abiertos. Ahora se alinea con Anthropic y OpenAI, que cobran por el acceso, y compite con ellas por los contratos corporativos, un terreno donde hoy está más atrás.
Depende de qué versión mires y de quién mida. Meta sostiene que Muse Wonder supera a Claude Opus 5.5, a Fable 5.1 y a GPT-6 Astra en algunas pruebas técnicas. En el Intelligence Index de Artificial Analysis, un ranking independiente, Opus 5.5 sigue primero con 58 puntos, Wonder Full empata con Sonnet 5.5 en 56 y Muse Wonder, la versión que se puede comprar hoy por API, queda en 52, un punto por debajo de Astra y Fable 5.1.
En el índice propio de Meta, cuya fórmula no está publicada, Wonder Full llega a 59,1 contra 55,2 de Opus 5.5. Como referencia, Muse Spark, su modelo de abril, había quedado por detrás de la competencia. Meta dejó de ser espectadora, pero “alcanzar la frontera” con el modelo que realmente vende todavía tiene asteriscos.
Zuckerberg rechazó los pedidos de desaceleración que habían planteado Dario Amodei, de Anthropic, y Sam Altman, de OpenAI. Su postura es que la seguridad debe ser responsabilidad de cada laboratorio y no de un esquema coordinado. Dijo que se inclina por ver la IA como una tecnología que se puede diseñar y construir de forma responsable, y no como algo que va a actuar por su cuenta.
También participó en la redacción del Acuerdo sobre Superinteligencia que impulsa la Casa Blanca, que fija principios de autorregulación para el sector. Los críticos dicen que se queda lejos de un régimen formal de gobernanza global.
Su apuesta es la “superinteligencia personal”: asistentes para consumidores individuales, a diferencia de la AGI que persiguen OpenAI y Anthropic.

Bastante. Según The Motley Fool, Meta subió la guía de inversión de capital de 2026 a un rango de 130.000 a 145.000 millones de dólares, frente a los 72.200 millones de 2025. En el segundo trimestre facturó unos 60.800 millones (28% más), pero el flujo de caja libre cayó 91% interanual, hasta 784 millones, porque el gasto de capital subió cerca de 83%.
Hay costos adentro de la empresa también: en mayo recortó 10% de su plantilla, unos 8.000 puestos. Y en agosto acordó pagar hasta 18.000 millones de dólares para cerrar el litigio con varios estados de EE.UU. por la protección de menores.
Del lado de los ingresos, Meta dice que más de 1 millón de empresas usan sus agentes de IA cada semana en WhatsApp y Messenger. Falta saber cuánto de eso se convierte en ingresos verificables.
Poco después del debut de Muse, Amazon bloqueó el acceso de los agentes de Meta a las compras en su web, lo que recortó la utilidad del sistema. Además, un grupo de usuarios acusó a la app de acceder a información privada o compartirla sin permiso.
Meta respondió con el anuncio de Muse Confidential VM, una futura versión en la que las conversaciones entre el usuario y su agente serían inaccesibles incluso para la propia compañía.
La acción subió casi 10% desde principios de septiembre, cuando salió Muse, y la app es la más descargada en las tiendas de Apple y Android en Estados Unidos. Meta está valuada en 1,8 billones de dólares.
Para quien sigue a la compañía, las preguntas abiertas son tres. Una, si Muse Wonder logra ingresos corporativos frente a Anthropic y OpenAI. Dos, hasta cuándo aguanta el flujo de caja con este nivel de inversión. Tres, cómo se resuelven los reclamos de privacidad y los bloqueos de otras plataformas como Amazon.
