
3.11.2026

Octubre terminó con un resultado que volvió a poner en discusión las estrategias de inversión de los argentinos. Mientras el plazo fijo logró una ganancia nominal de 1,89%, el dólar cayó 1,94%, el S&P Merval retrocedió 7% y las principales criptomonedas cerraron el mes con pérdidas.
La comparación muestra que no todas las alternativas se comportan de la misma manera, incluso cuando compiten por el mismo objetivo: preservar o aumentar el valor de los ahorros. Pero hay un detalle importante: un rendimiento positivo no necesariamente significa que una inversión haya ganado poder adquisitivo.
Para entender qué pasó, vale la pena analizar cuánto habría obtenido un inversor con $1 millón en cada alternativa, qué factores explicaron los movimientos y qué variables pueden influir en las decisiones de noviembre.
El décimo mes del año dejó un panorama negativo para buena parte de los activos más elegidos por los ahorristas argentinos. La estabilidad cambiaria, las decisiones de política monetaria y los movimientos de los mercados internacionales influyeron en los resultados.
El dólar, tradicional referencia para quienes buscan proteger sus ahorros, terminó el mes con una caída. Las acciones argentinas atravesaron una corrección importante, mientras que las criptomonedas mostraron nuevamente su volatilidad.
El plazo fijo fue la excepción entre las alternativas analizadas. Con una tasa nominal anual de hasta 23%, permitió obtener un rendimiento mensual positivo para quienes consiguieron las mejores condiciones del mercado.
La comparación permite observar una diferencia central: una inversión puede ser más conveniente durante un período determinado sin necesariamente ser la mejor alternativa para todos los objetivos o plazos.
Los resultados corresponden a referencias de mercado y no contemplan comisiones, impuestos ni diferencias entre precios de compra y venta, salvo en el cálculo del dólar.
El dólar sigue siendo una de las principales referencias para los ahorristas argentinos. Sin embargo, su comportamiento en el corto plazo depende de múltiples factores y no siempre ofrece una ganancia inmediata.
Durante octubre, el dólar vendido por el Banco Nación pasó de $1.540 al comienzo del mes a $1.560 al cierre. A simple vista, el precio de venta aumentó, pero para medir el resultado de una inversión hay que considerar también el precio al que se pueden vender los dólares.
Un inversor que hubiera destinado $1 millón a comprar dólares el 1° de octubre habría obtenido aproximadamente US$649,35.
Al finalizar el mes, el Banco Nación compraba dólares a $1.510. Si el inversor hubiera vendido sus divisas a esa cotización, habría recibido $980.518,50.
El resultado habría sido una pérdida de $19.481,50, equivalente a un rendimiento de -1,94%.
¿Significa que el dólar dejó de ser una alternativa para ahorrar? No necesariamente. La comparación refleja lo ocurrido durante un período puntual de 30 días. El dólar suele utilizarse como referencia de valor y cobertura en horizontes más largos, por lo que su desempeño mensual no alcanza para evaluar toda una estrategia.
Contenido educativo e informativo. No constituye asesoramiento financiero personalizado ni recomendación individual de inversión. Toda inversión conlleva riesgos y los rendimientos pasados no garantizan resultados futuros. La decisión final siempre es tuya y de tu asesor.

En un contexto de estabilidad cambiaria y volatilidad en los mercados, el plazo fijo ofreció una alternativa de rendimiento conocido para quienes buscaban colocar pesos durante 30 días.
A comienzos de octubre, algunas entidades financieras ofrecían una Tasa Nominal Anual (TNA) del 23%. Con esa referencia, un inversor que hubiera colocado $1 millón durante un mes habría obtenido $18.904,10 de intereses.
El resultado equivale a un rendimiento mensual de 1,89%, sin considerar impuestos ni otras condiciones particulares de cada entidad.
La comparación cambia si se toma como referencia la tasa del Banco Nación, que era del 18,75% TNA. En ese caso, el rendimiento mensual habría sido de aproximadamente $15.410, equivalente a 1,54%.
La diferencia entre ambas tasas muestra que comparar las condiciones de cada entidad puede tener un impacto concreto en el resultado.
Sin embargo, también hay que considerar la inflación. Si el aumento de los precios durante octubre supera el rendimiento obtenido, el plazo fijo habrá generado una ganancia nominal, pero una pérdida de poder adquisitivo.
Por eso, el dato de rentabilidad mensual es solamente una parte del análisis.
El mercado de acciones argentino atravesó un octubre complicado. El índice S&P Merval acumuló una caída cercana al 7%, con retrocesos importantes en los sectores energético y financiero.
Entre los papeles más afectados estuvieron Edenor, que perdió aproximadamente 23%, y Transportadora de Gas del Norte, con una caída del 12,4%.
Las acciones bancarias también terminaron el mes en terreno negativo. Grupo Financiero Galicia retrocedió 11%, mientras que Banco Francés cayó 7,9%.
El comportamiento reflejó una menor demanda de activos argentinos de riesgo y una corrección que alcanzó a distintos sectores del mercado.
Para dimensionar el resultado, una inversión de $1 millón que hubiera replicado la caída del S&P Merval habría terminado octubre con aproximadamente $930.000, antes de considerar costos.
Pero una caída del índice no significa que todas las acciones hayan perdido lo mismo. Algunas empresas pueden haber tenido un desempeño diferente al promedio, por lo que la composición de una cartera también influye en el resultado final.

La corrección también se trasladó a los mercados internacionales, donde cotizan los ADR de empresas argentinas.
Los papeles energéticos encabezaron las pérdidas. El ADR de Edenor cayó aproximadamente 25%, mientras que Transportadora de Gas del Sur retrocedió 8,8% e YPF perdió 6,4%.
El sector financiero también mostró resultados negativos. Grupo Financiero Galicia cayó 13,5% y BBVA Argentina retrocedió 10%.
Estos movimientos reflejaron un menor apetito por los activos argentinos de riesgo durante el mes.
Para quienes invierten desde Argentina, los ADR permiten acceder a empresas locales a través del mercado estadounidense. Sin embargo, su rendimiento en pesos también puede verse afectado por la evolución del tipo de cambio y las condiciones de negociación de cada instrumento.
La caída de octubre deja una referencia importante: incluso cuando una empresa tiene perspectivas de crecimiento, su acción puede registrar pérdidas si cambian las expectativas del mercado o el contexto financiero.
El mercado de criptomonedas volvió a mostrar su volatilidad durante octubre. Bitcoin y Ethereum cerraron el mes con pérdidas, en un contexto de mayor incertidumbre y movimientos bruscos en las cotizaciones.
Bitcoin terminó octubre cerca de los US$77.500, con una caída aproximada del 7,1%.
Ethereum tuvo un desempeño más negativo. Su cotización cerró cerca de los US$2.250, después de retroceder aproximadamente 16,2% durante el mes.
El comportamiento de ambos activos estuvo influido por un contexto de menor apetito por el riesgo y por episodios de volatilidad en el mercado. Entre ellos, el hackeo a Binance generó preocupación y movimientos en las cotizaciones de distintos criptoactivos.
Para dimensionar el resultado, una inversión equivalente a $1 millón que hubiera replicado la variación de Bitcoin habría terminado el mes con aproximadamente $929.000, mientras que una exposición equivalente a Ethereum habría quedado cerca de $838.000.
De todos modos, estos resultados no contemplan el efecto del tipo de cambio, los costos de operación ni las diferencias entre los precios de compra y venta.

Las stablecoins tienen una característica diferente a la de activos como Bitcoin o Ethereum: buscan mantener una cotización estable respecto de una moneda de referencia, generalmente el dólar.
Esto significa que su comportamiento no depende necesariamente de la misma dinámica que mueve a las criptomonedas de precio variable.
Sin embargo, hay una diferencia importante entre mantener una stablecoin y obtener un rendimiento sobre ella. La estabilidad de su cotización no implica que genere intereses automáticamente.
Para quienes buscan exposición al dólar dentro del ecosistema cripto, las stablecoins pueden cumplir una función distinta a la de otros activos. Pero también tienen riesgos propios, relacionados con el respaldo, la liquidez, la plataforma utilizada y las condiciones de cada instrumento.
La caída de octubre vuelve a mostrar que no todas las criptomonedas cumplen el mismo objetivo dentro de una cartera. Entender esa diferencia es clave para evaluar qué función tiene cada activo.
Los resultados de octubre dejan una referencia, pero no determinan lo que va a pasar durante noviembre. Cada alternativa responde a factores diferentes y puede cambiar de comportamiento en función del contexto.
Para el dólar, una de las variables centrales será la evolución del tipo de cambio y las expectativas sobre la economía argentina.
En el caso del plazo fijo, habrá que observar las tasas que ofrecen las entidades financieras y compararlas con la inflación esperada. Una tasa nominal positiva no garantiza una ganancia real.
Para las acciones argentinas, el mercado seguirá atento a los resultados de las empresas, las condiciones financieras y las expectativas sobre la economía local. La evolución de los sectores energético y financiero será especialmente relevante después de las caídas de octubre.
En criptomonedas, la atención estará puesta en Bitcoin, Ethereum, los movimientos de liquidez y el contexto internacional. La volatilidad puede generar oportunidades, pero también implica riesgos importantes para quienes necesitan disponer de sus fondos en el corto plazo.
No hay una única respuesta para todos los inversores. El horizonte, la necesidad de liquidez y el riesgo que cada persona está dispuesta a asumir son variables centrales para definir una estrategia.
Octubre mostró que incluso las alternativas más conocidas pueden tener resultados muy diferentes en un mismo período.
El plazo fijo fue el único instrumento de los analizados que registró una ganancia nominal positiva. El dólar retrocedió 1,94%, el S&P Merval perdió 7% y Bitcoin y Ethereum terminaron el mes con caídas.
Pero el dato más importante no es solamente cuál rindió más. Es entender qué factores explicaron esos resultados y qué riesgos implica cada alternativa.
Una inversión que funciona durante un mes puede no ser la más adecuada para un objetivo de largo plazo. Del mismo modo, una caída puntual no alcanza para determinar si un activo dejó de tener sentido dentro de una estrategia.
La clave está en mirar más allá del rendimiento mensual: comparar alternativas, entender sus riesgos y evaluar cómo se relacionan con los objetivos de cada inversor.
Porque invertir no se trata solamente de encontrar qué subió más. También se trata de entender por qué, cuánto riesgo se asumió y qué puede pasar después.